Coro de Manos Blancas | El programa de educación especial y el coro de manos blancas
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CORO DE MANOS BLANCAS.
TRES GRANDES MOMENTOS CON
ITZHAK PERLMAN

1995 – 1998
EL PROGRAMA DE EDUCACION ESPECIAL Y EL
CORO DE MANOS BLANCAS

En el año 1995 se crea la Fundación Conservatorio “Vicente Emilio Sojo” por decreto del Gobernador del Estado Lara, de la cual formé parte del directorio junto al Maestro Tarcisio Barreto Ceballos. Con este hecho se daba un paso firme en lo que respecta a la institucionalidad en materia de educación musical en el Estado, con gran repercusión en la región. Será allí donde tendrá asentamiento inicial el Programa de Educación Especial, lo cual requería de una preparación en el ámbito profesional que permitiera abordar integralmente la visión que tenía en torno a la educación musical de la persona con discapacidad. Ingreso así en el año 1996 a la Universidad para estudiar Educación Especial, Mención Dificultad de Aprendizaje.

El paulatino proceso de integración de los niños y jóvenes con discapacidad, entre los años 94 y 97, abarcó casi en su totalidad todas las áreas de la educación especial. Sólo el déficit auditivo no había sido abordado. El ya instaurado paradigma de que la música sólo es posible estudiarse si se tiene oído, pasaba a ser el argumento más contundente que recibíamos en contra al intentar integrar niños con sordera leve, moderada y profunda bilateral. Sin embargo, pese a todo y contando una vez más con la maravillosa capacidad de la persona con discapacidad a quienes la música comenzaba a labrar un sendero de experiencias jamás pensadas, se da el paso más importante que hasta ahora podía conocerse: la creación del Coro de Manos Blancas en el año de 1998.

Movidos por esa fuerza transformadora que penetraba en los corazones de los niños, niñas y jóvenes que integraban el programa, se logró romper el paradigma. Gracias al trabajo constante e inquebrantable de la Profesora Naybeth García junto a su alumna para el entonces: Estefanía Colmenáres, en quien vimos primeramente cristalizada la posibilidad de que niños con sordera pudiesen participar activamente en la creación musical, se conformaba un coro en el que el lenguaje gestual unido a la voz cantada hacían posible algo que sobrepasaba cualquier canon hasta ahora reconocido en materia musical y personas con discapacidad.

Estos inicios contaron con el apoyo y participación de la Profesora Libia Gómez, fundadora de los Niños Cantores de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Lara. Con ella y su coro de voces se unían al coro gestual para abordar diversas obras musicales. Para la comunidad sorda, se trataba de una interpretación por medio de la lengua de señas del canto entonado por las voces del coro. Sin embargo, siempre se estuvo consciente que era algo mucho más allá de la seña. Hoy el tiempo ha conferido razón a este planteamiento constituyéndolo así en uno de los puntos neurálgicos de un Coro de Manos Blancas. El lenguaje gestual, la voz del cuerpo, el discurso amalgamado entre voz y gesto.

De esta manera se concretaba un paso más en el avanzar de este sendero iniciado en la ciudad vacacional Los Caracas, movido por la imagen de aquel gran violinista que se encontraba ahora representado por: Andreina Medina, Ana Karina Sánchez, Angy Guedez, Arzuro Lilibeth, Beatriz Alvarado, Betty Camacaro, Betzabeth Pereira, Carlos Jesús Rojas, Carmen Mendoza, Diana Yajure, Edyrne Duran, Eliécer Vazquez, Elysmary Mendoza, Estefanía Colmenarez, Franklin Meléndez, Jesús López Timaure, Jiménez Emily, Joan Ferreira, Johandelis Cortez, Johan Carlos Rodriguez, Jonathan Arrieche, Karienny Vizcaya, Giannelly López, Gregori Pastran, Marenny González, Mary Elsy Vargas, Raimir Godoy, Ricardo Polanco, Flores Willians, Yohelis Morales, Victor Hugo López, Virginia Montes de Oca, Willian Jiménez, Yadimar Medina, Yessica Montes de Oca, y Armando Gómez García, mi hijo, quien con su presencia y sin discapacidad alguna representaba, sin saberlo, el inicio de un re-pensar de la integración que hoy se cristaliza a partir de la idea de que el Coro de Manos Blancas, es el espacio del otro, al que nos integramos quienes no tenemos discapacidad, y no de manera contraria.

JHONNY GÓMEZ