Coro de Manos Blancas | El concierto y el proyecto
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CORO DE MANOS BLANCAS.
TRES GRANDES MOMENTOS CON
ITZHAK PERLMAN

1999 – 2002
EL CONCIERTO Y EL PROYECTO

De manera formal y ante la oficina de la Dirección de Núcleos de la entonces Fundación de Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, FESNOJIV, presento el proyecto denominado “Aproximación del Sistema Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela hacia sujetos con Necesidades Educativas Especiales en el Estado Lara.” Era este el primer planteamiento que procuraba dar fundamento teórico a la acción social emprendida desde el Programa de Educación Especial y el Coro de Manos Blancas. Este proyecto llevaba en su dedicatoria el nombre de Oswaldo José Montilla.

Los trascendentales cambios suscitados en el país, los cuales, revirtieron por completo el orden social y la visión del Estado, marcaron la pauta para que todo un conjunto de acciones de significación determinante en la historia contemporánea venezolana se materializaran. Uno de ellos: la acción social del hacer musical emprendido por el Sistema de Orquestas y Coros, guiado por el Maestro Abreu, quien comprendió cabalmente el norte de sus esfuerzos para darle al país el modelo más exitoso en materia de políticas públicas que vinculan la educación, la cultura y el desarrollo social. Por esta razón la presentación del proyecto mereció el reconocimiento por su “relevante dimensión social e intrínseca relación con los objetivos” del Sistema.

Con ello, la Dirección Nacional del Programa de Educación Especial se instala en Barquisimeto, dentro del Conservatorio de Música “Vicente Emilio Sojo”. Desde allí se inicia una fase que va a marcar el rumbo definitivo de un modelo de educación musical para personas con discapacidad y una vez más, la confluencia de energías que superan los estadios del operar lógico, determinarán un acontecimiento de tipo trascedente en la vida de muchos de los que estuvimos presente en la realización del Concierto con motivo Natalicio del General Juan Jacinto Lara, epónimo de nuestra entidad federal.

Como una tradición similar a la iniciada en Los Caracas, de reunirse para festejar con un gran seminario y concierto el Día de la Juventud cada 12 de febrero, el movimiento orquestal larense cifraba cada 28 de mayo sus mayores esfuerzo y vestía sus mejores galas para congregar a cientos de niños en un gran concierto. El realizado en el año de 1.999 traía consigo algo más allá del propio hecho musical y artístico que se evidenció esa tarde en el Colegio La Salle de Barquisimeto, lugar donde se dio cita para la actividad.

Dispuesta estaba una nutrida orquesta, lo mismo que el Coro, donde se encontraban por igual las Manos Blancas. La batuta sería llevada por el joven Gustavo Dudamel y como invitado especial se encontraba el Maestro José Antonio Abreu, quien presenciaría por primera vez al Coro de Manos Blancas. Sin embargo, más allá de haber presenciado la concertación perfecta entre personas con discapacidad y sin ellas, dando prueba más que contundente de que ese gesto de las Manos Blancas representaba la inclusión, el reconocimiento, el respeto y la verdadera justicia social, reivindicando el derecho de las personas con discapacidad eternamente excluidas de todo, los ojos del Maestro Abreu centraron su vista en el podio y con ella en Gustavo Dudamel.

La presencia y el talento de aquel joven sobre el podio fueron más que suficiente para que el Maestro Abreu preguntara: “¿Quién es el niño que dirige?” Con la respuesta dada su orden directa no se hizo esperar: “Que se presente el lunes en Caracas.” Fijaba el Maestro Abreu en el horizonte con certeza y de manera diáfana su convicción de que aquel niño sería en poco tiempo una gran figura que revolucionaría todo lo que hasta ahora era El Sistema. Por igual manera, el Coro de Manos Blancas, ese día, bajo la batuta de Gustavo, la conducción de Naybeth y Libia, trazaba su ruta de navegación para comenzar a llegar a todos los estados del país.

El Maestro Abreu describía lo hecho por el Coro de Manos Blancas como algo que se encontraba fuera de lo musical, algo profundamente espiritual que se manifestaba de manera única. Fue así como el trabajo del Programa de Educación Especial se fue extendiendo poco a poco en todo el país, iniciando en Maracay, Tucupita, Punto Fijo y posteriormente en Mérida. Estas primera ciudades se constituyeron en aliados fundamentales que hicieron posible la consolidación de una estructura de grandes proporciones y que prontamente se situó entre las agrupaciones más emblemáticas del Sistema de Orquesta, participando intensamente de una programación de conciertos, eventos especiales y muestras musicales que le merecieron el reconocimiento de los más insignes invitados que vinieron a conocer la labor del Maestro Abreu. Entre ellos: Sir Simon Rattle, Claudio Abbado, Michael Landenburger, Mark Churchill, Plácido Domingo, Mirella Freni, Juan Diego Flórez, Jamie Bernstein, Shoji Sato y la significativa visita de quien inspiró todo, quien insufló el aliento a mi pensamiento, él, quien con su violín esa noche en el litoral me mostraba más que la versatilidad de un intérprete, me hacía oír las melodías de la inclusión, la igualdad, el respeto, la voz del otro, él, Itzhak Perlman.

JHONNY GÓMEZ